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Como ya sabéis y ya os conté hace tiempo en Medciencia, en la serie de artículos “Curiosidades cerebrales”, hay partes del cerebro que están dedicadas específicamente a una tarea determinada como la audición, la vista, el olor, la personalidad… Pero aquí la pregunta es, ¿qué pasa si se pierde alguna de estas zonas? Es decir, si de repente nos quedamos ciegos, o sordos, ¿las neuronas de esa zona se atrofian o se pierden? ¿o pasarían a formar parte de otros sentidos?

Pues según algunos estudios, los científicos han demostrado que si perdemos alguno de los sentidos, el área cerebral correspondiente a este es “contratada” por otra de las áreas cerebrales para hacer otra función. Esto se demostró primero en un estudio en personas ciegas donde se usaron pruebas de neuroimagen. En estos estudios se detectó que las personas ciegas podían localizar los sonidos tanto en la corteza auditiva (lóbulo temporal) como en el lóbulo occipital, que es realmente el centro del procesamiento visual, pero que habría pasado a tener otra función.

Por otra parte, también se llevó a cabo un estudio en personas sordas, que fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud y publicado en The Journal of Neuroscience. En este estudio participaron 13 voluntarios sordos y 12 personas con audición normal y se investigó que ocurría cuando se estimulaba la respuesta táctil y la respuesta visual. El resultado fue que ambos sentidos se procesaban en un área denominada giro de Heschl, donde se encuentra la corteza auditiva. Es decir, que las funciones de la corteza auditiva se habían derivado para los otros dos sentidos, había sido “contratada” para funcionar como sentido táctil y visual.

Finalmente, también existen otros estudios sobre la corteza auditiva de niños sordos a una edad temprana. En este caso también se investigó la morfología del área ya comentada, el giro de Heschl, responsable de la audición. En la investigación participaron 42 niños de entre 8 y 19 meses. De entre todos ellos, 26 tenían una audición normal y los otros 16 tenían algún déficit de la audición o eran totalmente sordos. Así pues, se realizaron estudios de neuroimagen en resonancia magnética en 3D. La conclusión fue que el grupo de niños con déficit auditivo tenían una mayor cantidad de materia gris y una disminución de materia blanca en esta área dedicada a la audición. Esto se relacionaría con la privación de la función auditiva (si no tenían que usar esa área para la audición, se producían estos cambios de materia gris y blanca). Además, en los adultos sordos también se encuentra esta disminución de la cantidad de materia blanca.

En conclusión, después de hablar de todos estos estudios, cabe añadir que también podría ser una explicación para que las personas que tienen algún déficit en alguno de sus sentidos tengan otros más potenciados de lo normal. Por ejemplo una persona ciega que tiene mejor oído o mayor sensación táctil, o una persona sorda que tiene mayor agudeza visual. Esto se debería a la contratación de estas áreas cerebrales “desusadas” para otras funciones, ya que el sentido para el cual estaban diseñadas no existe ya, desde el nacimiento o por algún accidente. Curioso, ¿verdad?