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Hoy os hablaré de una enfermedad ósea cada vez más prevalente en nuestra sociedad, gracias en su mayor medida al envejecimiento de nuestra población y el aumento de la esperanza de vida de la mayoría de países desarrollados.

La osteoporosis es una enfermedad de adelgazamiento de los huesos, donde lo que ocurre en resumidas cuentas es que disminuye la densidad del hueso (como si le quitáramos a un cojín su relleno interior). Así, al quedarse el hueso son menos “relleno”, es mucho más fácil sufrir una fractura con el mínimo golpe o acción. Suele afectar sobre todo a mujeres (se estima que afecta a 1 de cada 5 mujeres en EEUU mayores de 50 años).

Esta enfermedad se da cuanto nuestro organismo no es capaz de producir nuevo tejido óseo y, además, el hueso antiguo es reabsorbido (pueden darse una de las dos cosas, o ambos procesos a la vez para producir la osteoporosis). Para sintetizar este hueso nuevo son esenciales determinados minerales, como el calcio y el fosforo, que se obtienen de la dieta. En la juventud todo va bien, pero a medida que envejecemos la absorción de esos minerales se complica, y nuestro organismo los coge directamente del hueso, dejándolo débil (el hueso funciona como almacén de estos minerales, pero en la vejez este almacén no recibe tantos minerales como serían necesarios). De esta forma, el hueso será más propenso a romperse.

La pérdida de estos minerales sucede progresivamente durante los años de forma natural, pero cuando se sufre esta enfermedad es una pérdida más elevada, y en el caso de las mujeres es más peligroso, ya que con la menopausia se pierde gran cantidad de masa ósea y también disminuye más todavía la capacidad de absorber calcio por la disminución de unas hormonas llamadas estrógenos.

A parte de esta causa hormonal, otras causas de osteoporosis son estar postrado en una cama, tener artritis reumatoidea, enfermedades crónicas del riñón o trastornos alimentarios, seguir algún tratamiento con corticoides durante más de tres meses, el hiperparatiroidismo o el déficit de vitamina D.

Por otra parte, y en referencia a los síntomas que podemos encontrar, la osteoporosis da dolor o sensibilidad ósea, fracturas “espontaneas” (con un pequeño golpe es suficiente), pérdida de estatura, lumbago (por fracturas de las vertebras de la columna), dolor de cuello y postura encorvada.

Pero, ¿Qué pintan los estrógenos en todo esto? Pues son unas hormonas responsables de la madurez sexual femenina, cuya función durante la vida fértil de la mujer (desde la primera regla hasta la menopausia) es la regulación del ciclo menstrual. Cuando disminuyen los estrógenos, se produce la menstruación. A parte de esto, favorecen la hidratación de la piel, protegen contra la arteriosclerosis y favorecen la síntesis de calcio. El problema está en la menopausia, donde la síntesis de estrógenos disminuye, dando lugar a una disminución de síntesis de calcio y, por tanto, una disminución de la densidad del hueso.

Por esto los estrógenos tienen tanta importancia como causa de osteoporosis, porque una de sus funciones es ayudar en la síntesis de calcio. Así, será muy importante que durante la juventud las mujeres sigan una buena dieta con el calcio suficiente, para que esta pérdida posterior no sea tan brusca y disminuyen las posibilidades de acabar fracturándose algún hueso. Como curiosidad, la cadera es uno de los huesos que tienen más papeletas para acabar fracturándose en las mujeres que ya han pasado a la etapa menopausica.

Vía: MedlinePlus / Salud.es