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¿A quién no le gusta que le acaricien? Y no sólo a nosotros, también a muchos animales (que se lo pregunten a mi perro). Un grupo de científicos del Instituto Tecnológico de California en Pasadena ha descubierto la existencia en ratones de las neuronas responsables de detectar este tipo de sensaciones, de hecho, es la primera vez que se identifican este tipo de neuronas in vivo. El estudio se ha publicado en Nature estos días y, a parte del artículo, han hecho un vídeo perfecto para que todo el mundo pueda entenderlo. Es sencillamente genial así que os pongo el link. A los amantes de los gatos os encantará.

Las caricias activan una sensación de bienestar

Se sabe que las caricias provocan una sensación placentera en muchos mamíferos pero hasta ahora no se tenía demasiado claro qué neuronas están implicadas en este mecanismo. Puesto que el dolor es algo nocivo para nosotros, hay muchísimos más estudios sobre el dolor que sobre lo que nos causa sesanciones placenteras así que para descubrir las neuronas implicadas en estas sensaciones, los investigadores han trabajado con ratones.

El experimento consistió en utilizar un pincel para acariciar las patas traseras de los ratones y mediante técnicas de imagen pudieron visualizar qué neuronas son las que responden a este estímulo.

Este tipo de neuronas carecen de vainas de mielina, que son unas envolturas que aparecen en los axones para que el estímulo se transmita más rápidamente y se encuentran bajo la piel. De hecho, son muy similares a nuestras fibras C (implicadas en la transmisión del dolor) y responden sólo a estímulos causados por caricias, expresando una determinada proteína. Si el estímulo cambia a un pellizco o un pinchazo, responden otro tipo de neuronas, que expresan otra proteína distinta.

Para comprobar la influencia que tiene esta sensación de bienestar en los ratones hicieron otro experimento muy curioso. Mediante fármacos, activaron las “neuronas de las caricias” y comprobaron que esa activación tenía efectos ansiolíticos y de refuerzo positivo en los animales. Prueba de ello es que pusieron a disposición de los ratones una solución salina inocua y otra con una solución que activaba estas neuronas y los ratones acabaron eligiendo la solución que activaba esas neuronas.

Según los autores, los resultados del estudio:

“Abren una puerta para comprender la función de este tipo de neuronas durante los comportamientos naturales. En los ratones, la activación de estas neuronas puede ocurrir durante algunas interacciones sociales –como el acicalamiento social–, a través de la autoestimulación o en otras condiciones de comportamiento”

Para confirmar si existen neuronas similares en los humanos habrá que seguir investigando.

 

Fuente: Nature