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Como todos sabemos, en el ámbito lingüístico siempre habrá quien tenga serios problemas aprendiendo un idioma, mientras que otros son capaces de hablar varios con una fluidez pasmosa sin apenas esfuerzo. Parece que tengan un oído especial que les permita aprender idiomas con más facilidad que el resto de las personas.

Se han hecho varios estudios para descubrir si este tipo de aprendizaje se adquiere a lo largo del tiempo o si, por el contrario, es un talento especial con el que ya se nace. Hay quien dice que, como todo, depende de la actitud con la que te enfrentes a ello. Si te propones aprender un idioma autoconvenciéndote de que es lo más sencillo del mundo, es probable que te resulte más fácil de lo que creías.

También juega un importante papel la situación en la que uno se halle (por ejemplo, viéndose obligado a vivir en un país completamente distinto); así como aprender un idioma desde muy pequeño. Aún así, se ha sugerido que las únicas condiciones necesarias para aprender un idioma sin problemas son la perseverancia, la motivación y la práctica.

No obstante, otros estudios demuestran que las personas con más aptitudes para aprenderlos cuentan con cuatro habilidades indispensables que los colocan en una posición ventajosa respecto al resto:

  • En primer lugar, son más hábiles a la hora de percibir y diferenciar los distintos sonidos, siendo capaces de asociarlos a distintos símbolos, reteniendo esta asociación en su memoria, que suele ser muy buena.
  • La siguiente habilidad es la de reconocer el orden gramatical en una frase sin tener que ser instruidos para construirlas. En pocas palabras, lo hacen de manera automática y prácticamente instintiva.
  • En tercer lugar, está la capacidad de traducir las palabras casi instantáneamente, sin necesidad de pararse a pensar cuáles utilizar en cada situación.
  • Y finalmente, y la más importante, contamos con la habilidad para pensar en un determinado idioma. Es relativamente fácil traducir mentalmente, pero las personas más diestras en el campo lingüístico son capaces de “cambiar la sintonía” de su cerebro para centrarse únicamente en el idioma que están hablando.

Además se ha demostrado, a su vez, que aprender otros idiomas altera la materia gris del cerebro (el área cerebral encargada de procesar la información). Aquellos que han aprendido idiomas a una edad más temprana, por tanto, son más propensos a aprender idiomas con más facilidad debido al mayor desarrollo de dicha materia gris (gracias a la plasticidad cerebral, que es su capacidad para conllevar cambios estructurales). Así pues, las personas bilingües, por ejemplo, tienen más densidad de materia gris que aquellas que carecen de segundo idioma.

Aún así, hay gente que sigue insistiendo que aprender idiomas puede ser un don especial para algunos. Y es muy probable que sea así. Se ha visto que aquellos con un talento especial a la hora de reconocer y distinguir sonidos de diferentes idiomas cuentan con una menor simetría de lo habitual en el cerebro, así como, además, más materia blanca (ya desde el nacimiento). Esto es muy importante, porque la materia blanca conecta las distintas partes del encéfalo entre ellas y favorece el aprendizaje. Esta materia blanca era especialmente abundante en ciertas áreas del hemisferio izquierdo relacionadas con la audición, lo cual concede una mayor capacidad para procesar sonidos.

  • http://www.blogger.com/profile/18410592269313240207 Damian Calero

    Muy interesante el artículo, Rober! :)

  • florencia altamirano

    artículo muy interesante y más para nosotros que tenemos un chico de 9 año que en la escuela estudia inglés y es el mejor de su clase y aparte estudia portugues y es una delicia escucharlo en cualquier idioma. las profes nos felicitaron sin contar la de música, yo pienso que tiene un oido especial.