¿Quiénes somos? Pregunta a nuestro físico Medicina del deporte Medio Ambiente Redeslibre.com Contacta con Medciencia
Pulse para ver el Certificado de Web de Interes Sanitario
Suscríbete
follow us in feedly

En las diversas misiones espaciales los astronautas han llevado distintas formas de vida para ver cómo se adaptan a medios de ingravidez. Se ha trabajado con bacterias, como no, pero hoy vamos a hablar de lo sucedido con un pequeño nematodo microscópico llamado Caenorhabditis elegans, al que podemos ver en la imagen superior. El genoma de este nematodo está completamente secuenciado y ha sido muy utilizado en ciencia, junto con la famosa mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), en genética para comprender las primeras etapas del desarrollo.

La ingravidez hizo a C. elegans más sano y más longevo

El estudio lo ha llevado a cabo un grupo de científicos de la Universidad de Nottingham y trata de ver cómo afecta la ingravidez a la masa ósea y muscular de los astronautas en misiones de larga duración, ya que al volver se encuentran en un estado muy débil. Para ello llevaron a este pequeño nematodo a la Estación Espacial Internacional. Durante estas largas misiones se acumulan en los músculos una serie de proteínas  tóxicas que potencian su envejecimiento pero tras regresar a la Tierra, descubrieron que la acumulación de estas proteínas era menor en el nematodo. Descubrieron que la expresión de 7 genes había permanecido casi inactiva durante el tiempo que estuvieron en el espacio y parecía que vivían mejor sin esos 7 genes.

Ya en el laboratorio, en la Tierra, suprimieron la actividad de estos 7 genes y el resultado fue que los nematodos viven más tiempo y con una mejor salud.

La importancia de este hallazgo es debido a que compartimos el 55% del genoma con ellos y podría ser aplicable al ser humano. La pega es que al suprimir estos genes se alteraban otras funciones metabólicas relacionadas con la producción de insulina.

Actualmente se está estudiando cómo afecta el espacio a los músculos de los humanos. Para ello tomaron muestras musculares de un astronauta que ha regresado el pasado 1 de Julio. En cuanto se recupere podrán hacer las comparaciones pertinentes y comenzar las investigaciones.

Este descubrimiento abre una nueva puerta en la investigación contra el envejecimiento celular, asunto que los humanos tenemos muy presente hoy en día.

Fuente: ABC, ESA